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"Sociología e Innovación"
Qué los niveles de recesión a los que está llegando la economía europea son históricos y que los efectos para ésta y la estructura social están siendo desastrosos, son cosas que intuimos y conocemos, amén de que nos las recuerden todos los días los medios de comunicación. En estos tampoco faltan las referencias a las posibles vías de escape de esta situación, vías que inevitablemente transcurren por los caminos de la Innovación, el desarrollo tecnológico, la sostenibilidad, etcétera, etcétera.
Ahora bien, poco conocemos de los efectos reales de este proceso en los trabajadores, a parte de las cifras de paro en constante aumento, que sólo nos muestran la cara estadística del problema. Y lo peor, no sabemos cómo conseguirán salir de esta situación y superar, por enésima vez, una adaptación drástica a las nuevas reglas del mercado global y de la economía del conocimiento.
A pesar de las buenas intenciones de las instituciones públicas, sean del color que sean, lo cierto es que la implantación de las TICs en las habilidades y capacidades profesionales de las personas, es aún un club exclusivo en toda regla. Es cierto que las problemáticas del mercado afectan a todos, lo que no es cierto es que afecten por igual. Como sabemos, existen grupos de trabajadores y emprendedores completamente adaptados a los cambios que se están produciendo e, incluso, son promotores de estos cambios. La realidad y la cotidianidad obligan y la respuesta no se hace esperar. Pero, la otra realidad, la de la mayoría de los parados, por ejemplo, es bien otra, ya que carecen de las habilidades básicas para afrontar dichos cambios, por diferentes motivos, algunos más profundos, como aquellos que hacen referencia a la (des)posesión de ciertos tipos de Capital Simbólico, otros más estructurales, como el hecho de haber dedicado los últimos diez años a trabajar bajo un modelo de desarrollo en el que lo importante era, no la formación, sino la rapidez en pegar ladrillos.
Ahora pensamos que la responsabilidad recae sobre ellos, la responsabilidad de avanzar, de ser proactiv@s, de reciclarse, de formarse… Yo opino que la responsabilidad también es nuestra, de aquellos que podemos influir de alguna manera en su formación y en su empleabilidad, también es de los emprendedores, en la medida en que deben empezar a pensar en negocios socialmente más responsables, que permitan el desarrollo continuo de las personas y no hipotequen su empleabilidad, la responsabilidad es de las instituciones, que deben apostar por políticas de amplio espectro respecto a las TICs y su relación con la empleabilidad y por iniciativas que fomenten el acceso gratuito y de calidad a la red, así como que faciliten la formación en e-habilidades para tod*s.
Las TICs pueden servir al Desarrollo, es cierto, y que este desarrollo puede ser más amigable gracias a las TICs, también. Pero un desarrollo basado sólo en un cambio del modelo de negocio, en una transformación de los sistemas productivos guiada por la Innovación y el avance constante, si no están acompañados de una voluntad real de transformación social y de redistribución de los beneficios, no sólo económicos, que pudieran surgir de dichas transformaciones, no sólo no sería eficiente económicamente, sino que tendería a aumentar desastrosamente las desigualdades sociales, a las cuales ya podemos sumar una más, lo que irónicamente podemos denominar una innovación de la desigualdad, esto es, la Brecha Digital.
Avanzar hacia modelos más democráticos y eficientes es una cuestión de Responsabilidad Social, en definitiva, una cuestión que nos atañe como sociedad.
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